La gratitud -para mí- es la capacidad de valorar lo que hay en nuestra vida, en este mismo instante. Es aceptar y reconocer que, incluso en circunstancias difíciles, existen aspectos positivos que merecen nuestra atención. No se trata de ignorar los problemas, sino de encontrar equilibrio al enfocarnos también en aquello que está bien.
Practicar la gratitud nos ayuda a entrar en sincronía con el momento presente, dejando de lado el peso de lo que no tenemos o no ocurrió según nuestras expectativas. Es un recordatorio de que, aunque el camino sea difícil, siempre hay algo valioso que apreciar.
Integrar la gratitud en nuestra rutina tiene múltiples beneficios, tanto para la mente como para el cuerpo. Algunos de ellos son:
Reduce el estrés, fomenta emociones positivas y ayuda a manejar la ansiedad y la depresión.
Nos permite afrontar mejor los contratiempos, reconociendo que siempre hay algo que nos sostiene..
Expresar gratitud hacia los demás fomenta conexiones más profundas y significativas.
Estudios han demostrado que practicar la gratitud regularmente puede mejorar la calidad del sueño, fortalecer el sistema inmunológico y aumentar los niveles de energía.
Dedica unos minutos al día para reflexionar sobre lo que tienes y agradécelo. Puedes comenzar desde lo más cercano: tu salud, tu hogar, tu familia. Luego, expande tu enfoque hacia otros aspectos, como el alimento que consumes o las personas que influyen positivamente en tu vida.
Ejemplo: Puedes escuchar una meditación guiada que te llevará a hacer un recorrido por todo lo que puedes agradecer. También puedes meditar y agradecer al agricultor que cultivó tus alimentos o a quienes trabajan para que disfrutes momentos de descanso. Este ejercicio amplía tu perspectiva y te conecta con la red de apoyo que te rodea.
2. Pausa consciente
En medio de tu rutina, detente y observa el momento presente. Escucha los sonidos a tu alrededor, siente el aire, aprecia lo que tienes. Por ejemplo, al escuchar el canto de un pájaro, tómate un instante para agradecer su presencia, incluso si no lo puedes ver.
Ejemplo: Si recibes una noticia difícil, como sobre el desempleo, reflexiona desde la gratitud sobre tu situación actual y las oportunidades que tienes.
3. Gratitud en acción
En situaciones desafiantes, busca reconocer lo positivo. Si estás enfrentando una pérdida, reflexiona sobre los momentos compartidos con esa persona o experiencia. Este enfoque te ayudará a transitar el duelo con mayor serenidad y propósito.
Ejemplo: En una misa en la que estuve este año, los hijos de una persona fallecida reconocieron, desde la gratitud, el legado de amor que esa persona dejó en sus vidas. Esta perspectiva les dio paz y los conectó con los buenos recuerdos.
Practicar la gratitud no es un acto aislado, sino una forma de vida. Liberar su poder diariamente mejora nuestra actitud, eleva nuestra energía y nos ayuda a afrontar los retos con claridad y esperanza. Cuando agradecemos lo que tenemos, encontramos fuerza para avanzar.
¿Qué aspectos de tu vida puedes agradecer hoy? Reflexiona sobre ello, comienza con pasos pequeños y siente el cambio.
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