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Iniciar el día con buena actitud no siempre es fácil. Cuidar de mí es un compromiso que se asume a diario y tener una charla corta conmigo me ayuda a encontrar la motivación, la energía y la dosis de buena actitud que necesito para empezar el día. Repaso algunos aspectos del día en mi cabeza y me levanto, arreglo el cuarto, abro la ventana y dejo el cuarto ventilándose mientras voy a bañarme. Lo que busco es mover la energía, para que, después de bañarme, encuentre el cuarto ordenado y con nuevo aire.
Eso me ayuda a sentir que el día va en marcha. Como lo he expresado en otros momentos, si bien soy madrugador, no practico algún deporte, pero si lo hiciera, sería en la mañana y haría exactamente lo mismo que acabo de decir, para que, al regresar de hacer deporte, encontrara el cuarto listo, invitándome a seguir mi día y no a acostarme de nuevo. Estas charlas motivacionales me dan un repertorio de protección y me ayudan a mantenerme firme en mi deseo de tener un gran día. Hace poco me encontré con una colega de trabajo que me recalcó lo aburridor que era llegar un lunes a trabajar.
Por más de que en ese momento no me encontraba en la mejor de mis energías y pude decir “¡Uy si! ¡Qué hartera!” no fue así, puesto que mi repertorio salió en automático y dije “Ya verás que encuentras algo que te motive.” Esta charla al inicio del día no es de una hora o de media hora… ¡No! es de segundos, es de decirnos frases cortas que nos lleven a salir de la cama con el propósito de hacer de nuestro día algo magnífico.
La frase “eres lo que comes” la he escuchado por años y me encanta. Hace poco leí que esto es cierto por todo el tema de la regeneración celular y demás. Entonces, pienso yo, si honras lo que comes, honras lo que eres. Cuidar de mí es detenerme a pensar acerca de la intención con que como. Si todos los días honro mi alimento, este me dará más energía y comeré menos y mejor. Me encanta comer. Todo lo que me han ofrecido lo he probado y no tengo reparos con el alimento.
A raíz de un viaje que hizo una persona cercana a la India aprendí mucho sobre las raciones de alimento y sobre nuestra relación (o bueno, al menos la mía) con la comida. Desde entonces, hace ya unos seis años, me la pienso mejor acerca de lo que le doy a mi cuerpo. No he dejado la carne, el gluten y demás, pero sí he aprendido a comer.
Primero, compro alimentos de primera calidad. Sé que son un poco más costosos, pero si la calidad es buena, le estoy dando el mejor combustible a mi cuerpo.
Segundo, no como cualquier cosa en la calle. Era de los que sin pena me comía una hamburguesa en cualquier sitio. Eso ya no es así. Tercero, he reducido la ingesta de alcohol a niveles muy manejables y, por más de que a veces me excedo, ya no son los excesos de antes.
Por último, he reducido el consumo de azúcares añadidos y fritos a niveles que, teniendo en cuenta mis costumbres y entorno, son bastante más saludables. Consumir mejores alimentos también me ayuda a consumir menos porque la calidad reduce la cantidad. Consumir alimentos que me hacen bien es una forma habitual de “Cuidar de mí.”
Antes de dormir me cercioro de que el espacio y la energía son adecuados para el descanso. “Cuidar de mí” es preparar el espacio para que esté en concordancia con la energía que necesito para un buen descanso. En los años más recientes he aprendido varias cosas acerca de cómo descanso y practico varias de ellas antes de acostarme:
Cenar liviano: La cena liviana me ayuda a dormir mejor y a tener un descanso de calidad. Cenar mucho me indispone y me deja muy sensible a la hora de buscar descanso de calidad.
Dejar todo listo: dejo el cuarto ordenado antes de acostarme y cuando digo ordenado me refiero a que dejo listo todo para que en la mañana me quede fácil encontrar lo que necesito. Dormir así me da paz y mejora mi descanso.
Desconexión total: soy muy sensible a la luz y al ruido cuando estoy despierto y mientras descanso también. Es por eso que procuro que en mi habitación no haya ni lo uno ni lo otro cuando me acuesto. Lograr ese silencio y esa oscuridad me aseguran un buen descanso y es cuando siento que dormí en manos de los ángeles. He descansado a plenitud cuando me despierto antes de que la alarma suene. Cada cual descansa de formas diferentes. Yo he encontrado que con siete horas de sueño en la noche y, si me puedo dar el lujo de una siesta de veinte minutos en la tarde, logro “Cuidar de mí” adecuadamente.
Bañarse es un placer, al menos para mí. Al levantarme tomo una ducha en donde me recargo y donde me tomo un tiempo de valor conmigo. Doy gracias por ese espacio, por mi cuerpo y por lo que soy en lo físico. Incluso en este espacio se me ocurren ideas o proyecto como serán algunos eventos del día y les mando buena energía. Siento que estar satisfecho con nuestro físico es una gran forma de decirle al mundo lo mucho que nos apreciamos.
Este espacio tan íntimo, donde por supuesto también uso productos de cuidado personal de muy buena calidad, también me sirve para recordar que físicamente soy una representación de lo divino. Empiezo con agua caliente que me relaja y, este es un truco que aprendí de un jefe que tuve, antes de cerrar la llave uso agua fría que me revitaliza.
“Cuidar de mí” es bañarme a consciencia, sin desperdiciar agua, asegurándome de entregar la energía pesada y de recibir energía liviana. También me tomo un vaso con agua apenas despierto e imagino que es como si me estuviera lavando por dentro. Dejo que esa agua me limpie y se lleve todo aquello que no necesito.
Nunca imaginé que me pudiera tomar tantas palabras hablar de esto y es escribiendo sobre este tema que me doy cuenta de lo mucho que cuido de mí. Decidí dejar cuatro aspectos para una entrega posterior puesto que me parece que ya en este momento he recorrido mucho tema y puede ser abrumador. Les agradezco que se hayan tomado el tiempo de leer esto y si tienen preguntas pueden enviarlas a redesunoporuno@gmail.com o a través de las redes sociales de @soyunoporuno en Twitter / Instagram / Facebook. Un fuerte abrazo.
Los temas que quedaron pendientes para la próxima entrega son: El sonido de la inspiración / La luz de la compasión / Compañía superior / Recursos ilimitados.
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